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Los sistemas de frenos tienen como funciones principales: reducir la velocidad, parar un vehículo en movimiento y mantener parado un vehículo que está estacionado.
La desaceleración involucra la transformación de la energía cinética del vehículo en energía térmica del sistema de freno. Factores importantes como la estabilidad y distribución, modulación de la fuerza de accionamiento del freno, distancias de parada, pérdida de eficiencia a altas temperaturas –‘fading”- y desgaste de las lonas, deben ser llevados en consideración para el proyecto y evaluación de los sistemas de freno.
Los sistemas de freno son esenciales para garantizar la seguridad en las rutas y por eso este asunto es reglamentado por órganos oficiales de cada país. La aprobación de vehículos, la homologación y liberación para la circulación en carreteras, generalmente son determinadas por normas nacionales, o si no existen, por una reglamentación internacional. Estas leyes definen la terminología, describen los conceptos básicos y los requisitos mínimos para la composición de un sistema de freno.
El Consejo Nacional de Tránsito, a través de la resolución número 777, de 1993, adopta las normas brasileñas (ABNT – Asociación Brasileña de Normas Técnicas) NBR 10966, NBR 10969, NBR 10970, NBR 10967 y NBR 10968, basados en los reglamentos de la comunidad europea ECE-13, como método de ensayo y requisitos mínimos para la evaluación del sistema de frenos de vehículos automotores. Determina también que todos los vehículos automotores, remolque y semirremolque con peso bruto total mayor a los 500 kilos, nuevo, nacional o importado, deberá atender a los requisitos mínimos de desempeño del sistema de frenos establecido para cada categoría de vehículo de acuerdo con lo descrito en la norma ABNT, NBR 1253.
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